La eternidad nos disloca,
deshoja nuestros cuerpos.
Navegué por tu piel,
bebí los recuerdos.
Recorriste mis pechos,
refugié tu ausencia.
Fundidos en un abrazo,
sin palabras nos amamos.
Las caricias recuperaron
la memoria del ayer
Este poema fue seleccionado para integrar la antología de poesía erótica publicada por Diversidad Literaria en Madrid, España en 2015
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